Tus cartas nunca llegaban

 

Las cartas que tanto esperaba,

nunca llegaste a escribirlas.

 

El tiempo pasaba inexorable

y yo con impaciencia,

pensaba que no me las entregaban.

 

Quizás nunca me amaste de verdad,

ni pensaste siquiera tocar mi cuerpo,

ni acariciar mi rostro en la noche.

 

Pero aún pasearas triunfante en mi memoria,

donde allí no olvidaré que soñaba despierta.

 

Siento mi alma desmoronarse,

cuando reconozco que no sentiste.

 

Todas mis palabras cayeron al vacío,

mi destino no pudo cruzarse contigo,

porque no hiciste tiempo para escribirme.

 

Quizás un día recuerdes cuanto te amé,

cuanto dejaste perder por tu indiferencia.

 

Hoy me encuentro triste y cansada

y mis lágrimas acarician mi rostro,

en el silencio , buscando tu esencia.