La dulzura de mi madre

Yo me postraba en la cabecera de tu cama ,
alborotando tiernamente tu pelo plateado,
sintiendo en mis dedos la tibieza de tu cabello.
Te observaba y tus ojos denotaban angustia,
mi madre tierna , vives anclada en el pasado.


Te senté a mi costado en el balcón,
para que aspirases la fragancia de las rosas .
El viento acariciaba tu semblante estriado,
yo te contemplaba en silencio embelesada,
y me rogabas que no me quedase callada.


Tus hombros caídos ,las manos inquietas,
delatan el camino de tantos sufrimientos.
Infinitas veces me tuviste que acunar,
aun recuerdo cuando juntábamos nuestras manos
mientras mirando al cielo me enseñabas a rezar.


Me quedan tantas cosas que contarte…
pero ya tus momentos están confundidos.
Todavía no te di las gracias a tus besos ,
tampoco te pedí perdón cuando llegué tarde
y me esperabas con el corazón encogido.


Madre , yo aún haré tiempo para cantarte,
cuando sola te sientas ,no tendrás que llamarme,
mi voz serena y apacible te adormecerá.
Mis brazos rodeándote ,serán tu refugio y abrigo
hasta que no sientas miedo de la soledad.


Cuando ya tus pupilas estén muertas,
sentiré oculta entre tinieblas tu sombra,
serás tu que siempre velarás mis sueños.
Madre ...aunque pronto te marches...
vivirás siempre conmigo en mis recuerdos.

                                Isabel Manzano