Hermana, no te despediste


No te dio tiempo a  despedirte,

tus ilusiones se quebraron en segundos,

te reclamaron para  cantar en la eternidad.

Tu sonrisa…tu perpetua sonrisa…

se la quedaron los ángeles para danzar.

 

No sabían que nosotros éramos tus dueños

que aun eras una joven muchacha,

con sus senderos  iluminados  para caminar,

no sabían de tus hermosos sueños,

y desconocían que habías empezado a amar.

 

Aquí existía tu felicidad, con tu familia,

tus hermanos ,que lloraban sin consuelo,

que mientras vivan te van a  recordar,

tu madre ,que se le fue la alegría contigo,

y tu padre que te quiso acompañar.

 

 

Dejaste a medias esos preciosos bordados,

que con ilusión me ibas a regalar,

aun queda la fragancia de tus dedos,

impregnada en las flores que no acabaste,

en la seda que acariciaste sin cesar.

 

Hermana, no pude darte el abrazo,

que esa mañana te pretendía  dar,

tu tampoco sabias que te marchabas,

ahora solo me resta escribirte mi poema,

por si  los querubines te lo quieren cantar.

 

Isabel Manzano





                    


                    
                    
                    
 




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Brisa Diseños - Marzo 2010