ESA MUJER
Hoy tiene el rostro arrugado,
en estos años vivió para sufrir,
siempre tenia una melancólica mirada
y todas las angustias las tuvo que resistir.

Jamás supo de felicidad,
tan solo palabras de humillación,
en su vida solo existía frialdad
y nunca le suplicaron perdón.

Tantas zancadas tuvo, tantas se enderezó,
y si las fuerzas le fallaron
tuvo que obtenerlas del corazón
porque nunca la consolaron.

Sus hijos siempre vivieron con aprensión,
una vida llena de espinas,
pero congregados, soportaron el sosiego,
que acechaba en todas las esquinas.

Y si fué poco lo que había sufrido,
el destino...una hija le quitó
para que advirtieran todos sus sentidos
lo que es vivir con aflicción.