Te he visto hoy de lejos
y en tu silueta me he fijado,
a pesar del tiempo sigues igual,
con tu mirar tan descarado.
Quisiste conmigo divertirte
y jugamos a encender el fuego,
queme mi ilusión, mi juventud
y para tí todo fué un juego.
Atrapé con mis manos la luna,
para desde muy alto caer,
cuando te hartaste de mí,
me hiciste mucho padecer.
Tonta de mí, que soñe amor,
cuando tu solo hacías daño,
llenándome de falsas promesas
y solo me llevé un gran desengaño.
Hoy me río de verte,
porque soy más feliz que tú,
pues supe encontrar un hombre,
que soló me demostró gratitud.