El trabajo más mísero del mundo,
es el de un pobre agricultor,
se encuentra trabajando todo el día
y a nadie le importa lo que cuesta su sudor.
Tenemos que salir al trabajo,
haga sol o sea tiempo de lluvias,
no podemos dejar sola la cosecha
y pasamos por todas las penurias.
Nos vemos toda la familia unida,
desde el padre hasta el más pequeño,
todos aportamos nuestra ayuda
y quien menos se beneficia es el dueño.
Aunque los frutos esten baratos,
tenemos que aguantar resignados,
que los compren al precio que sea
y luego se vendan caros en los mercados.
Ya no podemos trabajar ni a gusto,
porque puede venir una inspección,
con el miedo en el cuerpo estamos,
sin contrato, ni papeles,una humillación.
Nos vigilan hasta los insecticidas,
por si echamos algo prohibido,
si ya no podemos ni con las plagas
y los frutos se han perdido....
¿Que comereis cuando nos hundais?
si ya no pueden estos pobres labradores,
seguir cosechando estas tierras,
que nos costó tantos sudores.