PEQUEÑA INOCENTE
En un recodo, por la noche,
el malvado te acechaba,
pequeña inocente, con tu cuerpo infantil,
ajena a todo, te estaban espiando,
esperando  que la luna se durmiera,
que no hubiesen testigos,
nadie que te pudiese defender.

Con el vigor de sus manos,
taponaba tu boca, silenciando,
unos gemidos aterrorizados,
querias huir y no te liberaban,
maldito ruín, que de golpe quebrantaba,
los sueños de una niña llorando.

Con tu doloroso cuerpo afligido,
recostado fríamente en el asfalto,
tu mírada observa extraviada,
los deseos satisfechos del miserable,
que ha dejado tu existencia sin sentido.

Necesitarás fuerzas para olvidar,
que todo se desvanezca en tu memoria,
los malos actos, mejor deshacerlos,
darle a tu alma tranquilidad,
y pensar que algún día pagarán su castigo.