En el infortunado ocaso de mi vida,
cuando ya la energía está ausente,
necesito rebelarme, quiero gritar,
me falta tanto por andar...
tengo tantas cosas que no cumplí...

Jamás necesité de nadie,
ahora toda mi familia alrededor,
omiten llantos, pero en sus rostros veo,
las huellas de sus lágrimas,
entienden que pronto partiré para siempre.

Perdonadme todos, si cometí algún error,
mi orgullo me impedia reconocerlo,
mi corazón que era de piedra,
ya se ablandó , de ver tanto amor
y me faltará tiempo para enseñarlo.

Tan solo os suplico resignación,
no os sintais afligidos por mí,
recordadme tan solo mis buenos actos,
que no quiero irme de vuestro lado,
sin que sepais lo mucho que sufrí.

Mi partida
inicio
siguiente