Mi corazón se envolvió de tormenta,

zumbando mis venas de sangre  ardiente.

La melancolía me observaba temblando,

acunándome con sus alas de lluvia ,

deslizando por mi rostro, sus caricias  latentes.

 

Mi danza nocturna sepulta mi pena,

escondida en mi almohada de terciopelo.

La soledad es mi fiel compañera

en la eterna melodía de mis poemas,

acariciando mis lamentos, con cantos de sirena.

 

Fui prisionera  de tus voraces labios rojos,

de tus fingidas promesas  enlutadas de hiel.

Beso a  beso te entregué mi esencia,

amándote  sutilmente, como solo aman los poetas,

con las ansias colmadas de miel.

 

Me relegaste ,ya no aguardo de ti nada.

Mi  alma se marchita como una rosa,

vagando  gratos recuerdos noche y dia,

sin  percibir de ti ni una amable miraba

que sosiegue mi ilusión rota.

 

Ya sucumbieron mis noches de luna,

ya no contemplaré  nuestro techo de estrellas.

Solo le entonaré mis poemas,

a la tristeza que me tiene cautiva

y con su melodía serena me arrulla.

     Isabel Manzano


Sentimientos rotos